lunes, 31 de octubre de 2011

Central Park.

Me pasé todo el viaje hablando con Vicky. Aparte de ser muy guapa, es divertida y muy alegre, pero lo que más me sorprendió es que adora la música tanto como yo y conoce todos los grupos que me gustan. Tengo ganas de gritar ahora mismo a todo el planeta: "¡ESTOY COLADO POR VICTORIA HENDERSON DESDE EL MOMENTO EN QUE LA VI!" pero no, eso no es posible. Primero porque me arrepentiría a los tres segundos de haberlo dicho, segundo porque solo complicaría las cosas (recuerda que yo para ella era invisible hasta hoy) y aparte que ella está saliendo con mi mejor amigo-casi hermano Will.
En fin... La excursión era al zoológico del Central Park. Sí, en ese donde está basada la historia de 'Los pingüinos de Madagascar' y no me malinterpretéis, ¡yo no lo veo! Es Frankie quien lo ve. Al llegar allí, Victoria se fue con sus amigas y yo me tuve que ir con los de mi clase. A veces la veía reírse por ahí con las amigas haciéndose fotos (nunca entenderé la razón del porqué las chicas se hacen 354654533243 fotos en diferentes posturas con la misma gente, en el mismo día y en el mismo sitio. Eso es algo que me supera). Me fui directo al elefante (que por cierto se llama Buba) y lo "llamé" por así decirlo. Vicky pasó por detrás.
- ¡Anda, hola! -saludó ella-
- ¿Qué tal? -dije mientras miraba para atrás-
- Nada, estábamos por aquí haciéndonos fotos pero todas mis amigas han ido al baño y yo estoy por aquí dando vueltas. ¡Hala! El elefante te ha hecho caso y ha venido a ti -Buba tenía su trompa a menos de 30 cm de mi. Di un respingo al verme eso pegado a mí mientras Vicky se reía.-
-Sí, tu te ríes mucho, pero tu no sabes lo que es tener algo tan... 'poco usual' a menos de 30 cm de ti -reí-
Ella seguía riéndose. Mi cara tendría que haber sido un poema...  Su risa era contagiosa. Es de las que se quedan flojas al reírse. Se sujetó a mi mientras se reía como una loca y yo estaba en el cielo. Al final acabó abrazada a mi mientras le duraba su ataque de risa. Olía tan bien... Uff, si ella me pidiera que me tirara por un puente, lo haría, lo haría sin dudarlo.
- Estas fuerte. -dijo ella entre risotadas- ¿Tú qué comes? ¿Ladrillos?
- Anda ya -reí- Supongo que es el baloncesto.
- ¿Juegas al baloncesto?
- Sí, el año pasado jugaba con Will y ahora en cuanto que el entrenador nos de las listas nos apuntaremos de nuevo.
- ¿Me enseñaréis algún día a jugar? -sonríe-
- Claro, cuando quieras -sonrío-
- Me gusta tu sonrisa, Jonas -sonríe de nuevo y se va con sus amigas-
Woah... ¿Qué fue eso? ¡Este es el mejor curso de mi vida!

No hay comentarios:

Publicar un comentario